miércoles, 28 de octubre de 2009

Descubrimiento de América (Relato absurdo hecho a dos manos)

by Paisa & Angel
(Se unen de nuevo para decir cosas sin sentido)




-Historia vieja con tintes nuevos - Relato costumbrista

Una vez un campesino colombiano de una finca en 1492 se fue para los "yunais"... disque a ver cómo le iba... Como en ese tiempo ya se habían inventado la rueda por allá, entonces él decidió hacer un almacén para la reparación de ruedas y mejoramiento de su calidad. Sin embargo, el campesino colombiano no podía tener éxito con su negocio, ya que al lado de su local había un lugar de prostitutas y travestis noruegos, algunos de ellos amigos de un tal "Cristiban Colón". Por tal razón, el campesino decidió comenzar a dañar todas las ruedas a propósito...

(ACLARACIÓN: mi nieto me contó eso cuando yo tenía como de 5 años...)

Años atrás, el hecho se había aclarado. El colombiano no las dañó (las ruedas); lo que pasa es que el man era una abjea en los negocios, pero con las viejas no le iba bien y la gente gastaba las lucas con los noruegos. Hasta que un día vio a ese man todo ganoso (al tal Colón). ¡Estaba avolinando con una vieja en la mismísima calle! El campesino, todo abeja, pensó en algo que con las ruedas podía hacer. Es decir, para que las viejas no necesataran Colones, con aquello que salía de las ruedas, las viejas podían pasar bueno sin la ayuda de un... de un hombre... mejor dicho: ¡ahí fue donde nacieron los consoladores!

Luego de esto, esos noruegos se pusieron todos aletas e iban a levantar al campesino. Este man les sacó lo primero que vio (no fue el pipí): UN MACHETE DEL TAMAÑO DE UNO DE ESOS CONSOLADORES (y eran consoladores para noruegas, que según cuentan son disque "profundas").
Justificar a ambos lados
Ahora, como en 1492 todavía no habían machetes, este man se convirtió en un "man-putas", ya que revolucionó muchas cosas en USA... Lo que pasó, en realidad, fue que este Colón le robó los créditos... hasta ese de descubrir USA y por ahí derecho todo América, que en realidad no se iba a llamar "América", sino "Putérica" porque mientras el campesino colombiano era un "man-putas", el tal Colón, por su cercanía con los (las) noruegos (as), tenía fama de marica. De ahí viene, por razones obvias, el nombre "América".

De ahí vieneron también -para culminar con un dato curioso este relato- una cantidad de equipos de fútbol que están llenos de maricas. Todos se llaman "América" y están regados por todo el continente.



lunes, 13 de julio de 2009

quiero verte de nuevo




hoy partes... me ensañaste a ser valiente, a luchar por mi familia, a discernir lo verdaderamente importante, siempre estarás en mi memoria papá

domingo, 1 de febrero de 2009

De cómo Parménides tenía razón II



Evangelina salió al solar de su rancho a las seis de la mañana, hora del segundo bombardeo. Con su paso lánguido y como de gusano, llevaba en sus manos las medias de su esposo para lavarlas, como de costumbre. Las medias viejas, grises y de áspera textura bien podían confundirse con el rostro de la anciana, el cual, debido a la cercanía de sus arrugas, parecía la estampa de una huella digital. En sus ojos sin brillo se reflejaba la nostalgia de un pasado que nunca fue, de un fututo inexorable y de una vida sin sentido.

Al restregar sobre el lavadero las medias, sus manos se ponían rojas como tomates, pero al verter agua sobre ellas, la sangre no llegaba hasta sus dedos, razón por la cual éstos se volvían duros y blancos. La vieja sonreía sin saber por qué. Sólo el camión de la cruz roja llamó su atención, cuando por el megáfono se anunciaba la muerte de ochenta y cinco personas, cuarenta y tres de ellos niños y nueve ancianos. –Conmigo serían diez- pensó.

En la casa del lado vivía don Aurelio y su hijo Leopoldo. Evangelina vio cómo Leopoldo, con apenas diez años y en medio de las balas, jugaba a la guerra. Con sus manos pequeñas simulaba un revólver y ponía cara de matón, tal y como los invasores que veía en las esquinas. Leopoldo, inocente a su edad, creía que su padre jugaba con él cuando le gritó: -Corre hijo, corre- antes de que lo asesinaran por la espalda. Leopoldo reía cuando vio correr la sangre de su padre por toda la cuadra hasta llegar a la alcantarilla. Se sintió orgulloso de Aurelio, su padre, pues creyó en ese momento que nadie jugaba mejor a la guerra que él.

Al ver tal escena, la anciana dejó de restregar las medias de su esposo y se dijo a sí misma: -Este pueblo es aburrido, nada cambia. Todo es igual. Además el sonido de las balas no deja que pueda concentrarme en lavar estas medias-. Evangelina siguió lavando las medias que parecían confundirse con ella, en medio del fuego, como de costumbre. Pero la guerra le había hecho olvidar que ella jamás tuvo esposo.

sábado, 24 de enero de 2009

La Propuesta



Soledad y Samanta nunca pensaron que el comienzo del fin llegaría tan pronto. El día en que limaban sus uñas, se burlaban de los hombres y planeaban aquello que iba a hacer de sus vidas un infierno, Soledad y Samanta creían tener absoluto control sobre sus vidas.

Cantalicio, quien limpiaba el polvo o al menos fingía hacerlo, era el único que conocía el trágico destino que se empezaba a configurar ese día. Él mismo recordó ese momento días después, cuando a esa misma casa llegó el sonido de la última ambulancia.

Soledad, en su afán por experimentar nuevos sentimientos para poder transformarlos en letras y consignarlos en su novela que ya iba bien avanzada -y no porque le importara realmente- quiso saber si su esposo, Epifanio, le era infiel.

La cantidad de vino anidada en su cuerpo, fue lo único que pudo hacer que Samanta aceptara la propuesta de Soledad, esa propuesta que en sus mentes ambas calificaban como ridícula. A Samanta le causaba náuseas el psicoanálisis y, no obstante, iba a aplicar el arcaico e improductivo método de la hipnosis. Sólo ebria podía satisfacer los deseos de su amiga y también los propios, pues aun sin conocerlo, sabía que Epifanio podía darle lo que Astolfo ni siquiera le ofreció.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Anticipación de un regreso



Astolfo nunca supo si fue por delirio, por locura o si fue simplemente un sueño. Lo único que supo es que lo sintió. No supo si vino a través de sus sentidos, si fue producto de su imaginación. Sólo supo que así lo vivió. Sus piernas temblaron cuando sintió que aquella a quien le había llenado el estómago de balas, ahora estaba frente a él, acariciando su rostro y confesándole su amor.

Sintió cómo varias gotas de sangre, provenientes del brazo de Y…, escurrían lentamente ahora por su rostro. Cerró sus ojos, para salir de la ilusión. Al abrirlos ya no estaba. Sin embargo, al mirar atrás, se dio cuenta que ahí estaba ella, con la misma sonrisa fría de siempre y afirmando que ahora controlaría su vida para siempre. Giró su rostro nuevamente y pensó: -¿Ha llegado la hora de enloquecer?-.

Para Astolfo fue normal el no sorprenderse cuando dulcemente Y… le dijo ha su oído: -No, aún no es el momento-. Astolfo sonrió, y entre nostálgico y alegre tomó una copa de vino, parte de la cual se escurrió en su pecho. Echó a reír, se puso frente a Y… y casi a gritos exclamó: -Si no es el momento, vete, déjame en paz-. Y…, sorprendida, le dijo entre suspiros: ¿Cómo quieres que me vaya, si para desear tal cosa me consultas?-. -Te extraño – confesó Astolfo - te amo, pero no te necesito, si he de volverme loco, ha de ser sin ti… lárgate al infierno del que provienes, y has de cuenta que esto sólo fue un sueño. Ya nos hemos hecho daño suficiente -. Y… lo miró algunos segundos y se despidió así:

- Me iré, sólo porque aún no es el momento. Pero cuando enloquezcas seré yo quien viva por ti. Serás un narcisista y sólo así sentiré que me amas-. - Ansioso espero tu regreso, ahora vete – exclamó parco Astolfo-. Y… desapareció al instante.

jueves, 16 de octubre de 2008

PRÓSPERO

No me importa hasta qué punto esté bien o mal... el miedo que tengo al oscilar entre dos personalidades (o tal vez más), hace que está creación sea la más excitante y al mismo tiempo la más compleja... Las últimas veces fue comedia.... esto es una exageración de Allan Poe... sentir repugnancia por la mayoría y deseos caníbales por algunos me ha convertido en algo que va más allá de la misma bestia. Primera noche de rodaje... pero me falte explorar más, así en la vigilia no pueda ser yo mismo

viernes, 12 de septiembre de 2008

Fragmento del diario de Luka en Rusia




¡Sintiendo empatía a las malas!

Me asusta no recordar… me asusta no saber de dónde vengo… me da miedo, como dice la señora Popava, ser un extraño ser que solamente existe… y ya… nada más, como un maldito vegetal sin consciencia de sí… Recuerdo que tuve un padre… y murió, no sé a qué edad… no sé si vivió tanto como yo he vivido… no sé si era anormal, como yo. No recuerdo su rostro, su cara, nada… eso es todo. Me aterra la inmortalidad, le tengo pavor…

Me pregunto qué hago en este lugar… no lo sé… tampoco lo recuerdo… pero debe ser por alguna razón. Soy consciente de que si quisiera irme lo haría, o al menos podría estar en otro lugar al mismo tiempo. Pero cada decisión de mi vida tiene una razón de ser. No me iré de acá hasta descubrirlo. ¿Acaso quería ser siervo para aprender la paciencia? ¿Vine acá por Popova, por Nicoclai Mijailovich, por Tobi?

Al fin y al cabo ya estoy acostumbrado… o ¿acostumbrada? ... Me agrada ser mayordomo ¿o sirvienta? Pero por encima de todo me encanta estar al lado de Popova, y ver si es posible expulsarla de su estado letárgico y estúpido en el que ahora se encuentra. Lo hago porque en ella me siento yo mismo… pero yo tomé la mejor decisión, a pesar de que Oscar aún estaba en vida. Al igual que Nikolai Mijalovich, Oscar me era infiel, me trataba con injusticia y crueldad. Yo, al igual que Popova a Mijalovich, amé apasionadamente a Oscar, con todo mi ser, como sólo puede amar una cosa como yo… porque no soy más que eso, una cosa… le entregué mi felicidad, un pedazo de mi vida… mis bienes… cuando descubrí su engaño, opté por la mejor decisión… asesinar su alma, para que desde ese momento hasta su muerte sufriera como una rata, como una maldita rata…

Mijalocich ha muerto hace cuatro meses, y no entiendo con exactitud por qué Popova aún guarda su luto y no entrega su cuerpo a algún hombre, ya que en esta tierra son abundantes. ¿Aún lo amará? ¿Realmente quiere demostrarle fidelidad hasta su muerte? Si es así es una fatua… pero creo más bien que ella tiene esa conducta para llamar la atención y darle su vida al mejor pretendiente… sí, espero que sea así… pero ya es hora. Mientras espera se está muriendo por dentro. Tal vez alguna vez escuché su historia, después de lo de Oscar, y por eso vine acá… para ayudarla… porque me siento ella.

No me siento solo, como hace unos meses, pero no por ello descarto la idea de compartir mi vida con alguien, sea con algún hombre o mujer, da igual… pero ¿quién se fijará en mí? Nadie!!! ¿Quién se fijaría en algo que no es ni hombre ni mujer, que no envejece y que, por lo tanto, no es humano? ¿Qué hice para que Oscar me amara? … ¿qué hizo él para que sea uno de mis únicos recuerdos? Pero no!!! No buscaré a nadie hasta descubrir qué hago acá… mientras eso no ocurra, seguiré siendo el sirviente de esta casa ¿o la sirvienta? En fin, seguiré barriendo y limpiando el polvo…. Seguiré secando las lágrimas de Popova y cuando ella reaccione, tal vez en ese entonces, me marche, y siga vagando por el mundo como siempre… al fin y al cabo ella morirá algún día y quizás yo nunca muera… cuando ella muera me podré ir… aunque sería frustrante no saber por qué estoy encerrado en estas cuatro paredes, compartiendo un luto que no es el mío… ¡sintiendo empatía a las malas!